Los agujeros negros supermasivos se localizan en el centro de casi todas las galaxias y tienen una masa de millones, e incluso miles de millones de soles. Los astrónomos creen que se forman a través de la fusión de agujeros negros de masa intermedia, aunque éstos nunca han sido detectados en la Vía Láctea… hasta ahora.

En un artículo publicado en Nature, investigadores de Harvard y de la Universidad de Queensland han anunciado el descubrimiento de un agujero negro de masa intermedia en el cúmulo estelar 47 Tucanae.

El objeto pesa 2.200 veces la masa del Sol y se encuentra a 13.000 años luz de la Tierra.

Antes de este descubrimiento, parecía que los agujeros negros venían en dos variedades: un pequeño tamaño estelar, de unas pocas a decenas de veces la masa del Sol, y supermasivos que oscilan entre millones y miles de millones de veces nuestra estrella.

Los agujeros negros supermasivos están en el centro de casi todas las galaxias y se cree que su evolución está ligada a las de masa intermedia.

“Queremos encontrar agujeros negros de masa intermedia porque son el eslabón perdido entre la masa estelar y los agujeros negros supermasivos”, dijo en un comunicado el autor principal Bülent Kiziltan, del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica (CfA). “Pueden ser las semillas primordiales que se convirtieron en los monstruos que vemos hoy en los centros de las galaxias”.

Un candidato de agujero de masa intermedia se observó en 2012 en una galaxia 300 a millones de años luz de distancia, pero los científicos todavía están trabajando en sus propiedades.

Descubrir el monstruo que acecha en 47 Tucanae no fue fácil. Los agujeros negros, como sugiere el nombre, no se pueden ver directamente. Los astrónomos esperan a que poderlo observar con estrellas o gas para poder captar la poderosa luz emitida en esos eventos.

Por desgracia, 47 Tucanae carece de gas, por lo que el equipo se centró en métodos más indirectos.

Observaron cómo se movían las estrellas y los pulsares de racimo. Este trabajo requirió un análisis sofisticado y detallado, pero los datos no mienten. Las trayectorias y velocidades de las estrellas muestran claramente que un gran agujero negro se esconde en el centro del racimo.

Este descubrimiento nos dice que muchos más de estos agujeros negros de masa intermedia podrían estar al acecho en nuestra galaxia sin ser detectados. Y también nos dice que si bien eran importantes en el universo primitivo, su parte todavía no ha terminado.

VíaIFLSiencie
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Pablo López es Graphic Design & Social Media y WordPress Senior en ClickOnline360 . Técnico en transporte sanitario, Máster en marketing digital y estudiante de egiptología ha realizado trabajos para los escritores y editoriales más importantes del país. Director, presentador, editor de sonido y diseñador web es el creador e impulsor del programa.

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