La mañana del 2 de febrero de 2017 amaneció con una noticia que sorprendió a buena parte del mundo: Fidel Castro Díaz-Balart, mejor conocido por ser el hijo mayor del extinto dictador cubano fue declarado muerto por fuentes oficiales de la Habana, Cuba. Esta declaración tomó por sorpresa a la opinión pública, tomando en cuenta el hermetismo con el que la prensa suele tratar los casos de muerte de personalidades políticas en la isla caribeña. Esto, debido a las férreas reglas impuestas por la dictadura castrista que en la actualidad lleva casi 60 años en el poder.

Esa represión ideológica y física ha hecho que millones de cubanos emigren de su tierra natal en busca de mejores oportunidades.

Muy similar a lo que está ocurriendo en la actualidad con la ola masiva de migración venezolana a diversos países del mundo. Si nos lees desde ese país suramericano y también estás pensando en emigrar, aprende cómo ganar dinero en Gananci para que conozcas alternativas que te permitan reunir lo suficiente para empezar una nueva vida en otro lugar.

Por otro lado, el suicidio de este personaje puso a toda la comunidad internacional a dudar acerca de las informaciones compartidas en la isla. De hecho, algunos más escépticos están absolutamente seguros de que existe algo más allá detrás de su muerte, lo cual no está permitido compartir.

Algunos de los elementos que envuelven la manera en la que ocurrió esta desaparición física en un misterio con incongruencias, son los siguientes:

La razón del aparente suicidio

Se dijo que la causa de esta extrema decisión fue un profundo estado de depresión en el que se encontraba Castro Díaz-Balart. El cual, según palabras del sitio oficialista Cubadebate y del canal estatal tenía varios meses (no especifican cuántos) siendo tratado por un grupo de médicos debido a esta patología.

Sin embargo, para las creencias del gobierno cubano, el suicidio es una forma de morir bastante deshonrosa – y común en la isla-, por lo que es difícil imaginar, que el hijo mayor del máximo líder de la revolución cubana, y quien cargó su ataúd a finales de 2016 se quitaría la vida de esta manera.

Por otro lado, los medios hablaron de varios meses de tratamiento, que requirieron incluso de una hospitalización antes de pasar a una fase más ambulatoria. Esta información contrasta con lo que salió en la prensa cubana el mes de octubre de 2017, donde señalaba que Fidel Castro Díaz-Balart había acudido a Japón para ser parte de un foro de ciencia. “Fidelito”, como se le conocía, era un intelectual.

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Estas informaciones encontradas generan suspicacia porque una persona con tan grave condición de depresión no se encuentra apta para realizar semejante viaje al otro lado del mundo y menos para conversar acerca de complejos temas científicos. También hay que decir que antes del anuncio de su muerte, la opinión pública no tenía ningún tipo de conocimiento acerca del padecimiento mental de hijo mayor de Fidel Castro.

Otra de las razones para desconfiar del anuncio oficial es que, a lo largo de su carrera Fidel Castro Díaz-Balart tuvo varios reveses, como por ejemplo cuando a pesar de sus múltiples esfuerzos y estudios, sus propuestas para desarrollar proyectos de energía limpia no fueron añadidas a las políticas de Estado, a pesar de ser asesor del Ministerio de la Industria Básica cubana. Sin embargo, no perdía la esperanza y siguió colaborando incansablemente y al día de su muerte (con 68 años) era vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba.

En la información brindada por el diario Granma, no aparecen más detalles acerca de cómo ocurrió el suceso, pero hay fuertes de rumores que la cúpula del poder cubano cada vez se ve más amenazada por los cambios de ideologías en la región latinoamericana, así como por los detractores quienes los acusan de faltar a sus creencias por los más recientes actos de apertura con Estados Unidos.

Es difícil conseguir más información acerca del tema, tomando en cuenta que los servicios fúnebres están a cargo de su familia y no se han hecho públicos los datos para que otras personas puedan asistir. Por eso y otros factores- como antecedentes de casos relativamente similares en Cuba-, razones hay de más para decir que detrás de la muerte de Fidel Castro Díaz-Balart hay información que no quiere ser revelada.

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Edith Gómez
Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

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