En un pequeño pueblo en la provincia de Guadalajara, en el corazón del Alto Tajo, los Sábados Santos, mientras otros sacan a sus vírgenes o Santos en procesión, aquí en Huertapelayo continúan con una tradición ancestral. Y está no es ni más ni menos que la búsqueda de un personaje qué a modo de muñeco hecho de paja, simboliza a Judas Iscariote, que supuestamente y según las santas escrituras vendió a Jesús de Nazaret por unas cuantas monedas.
Como bien decía, hay tradiciones que perduran a lo largo y ancho de nuestra geografía, así qué, ese Sábado Santo antes de caer la noche, los lugareños realizan varios muñecos de paja, éstos los esconden por las inmediaciones del pueblo y esperan a que caiga la noche.

descarga (1)

Una vez llegada ésta, los críos salen a la calle, con su linterna en mano y toda la ilusión de un niño con zapatos nuevos, en busca del traidor para su enjuiciamiento. Recorren en la más absoluta oscuridad las calles y los rincones del pueblo en su búsqueda, hasta que dan con su paradero, no sin antes decir que hay que ser osado para tal labor, ya que las inocentes criaturas, mientras caminan en la oscuridad, no pueden evitar muchos de ellos ser atrapados por el miedo. Aunque por suerte algún adulto, siempre acompaña a los más pequeños en ésta labor.
El momento cumbre se consagra al descubrir al Judas, que sabiendo de sus fechorías está escondido para no ser atrapado, y así que todos entusiasmados gritan que lo han encontrado y lo llevan a hombros y como pueden, hasta la plaza del pueblo, para que todos lo vean!

descarga (3)

Una vez allí, y ya casi al filo de la media noche, los adultos sacan un palo alto, y en él atan con cuerdas a Judas, anclan el palo al suelo y queda suspendido con el Judas colgando.
Así pasará toda la noche, hasta el Domingo Santo, cuando allá por el medio día, y ante la mirada de todos los lugareños, niños, hombres y ancianos será ajusticiado ante los ojos de todos, por traidor.
Antaño, antes de quemarle también para rematar le pegaban varios tiros, hoy día esto se ha suprimido, el motivo? Quizá los tiempos cambian y hay cosas que mejor obviar.

TAMBIÉN PUEDES LEER  El Arte visto como nunca antes, los cuadros toman vida

La tradición termina, con el Judas ardiendo cayendo al suelo, y los niños con palos removiendo las ya casi cenizas de él, hasta que ya no queda nada semejante a lo que minutos antes era Judas Iscariote.
Ya soy adulta, y dejamos paso a los niños en lo que a la tradición se refiere, pero recuerdo cuando yo inocente también, salía a buscar al Judas con aquella mezcla de miedo e ilusión.

descarga

Personalmente y aunque a algunos le pueda parecer una salvajada, son tradiciones que se conservan, y que quizá dentro de unos años dejen de practicarse por diversos motivos, así que antes de que esto suceda, al igual que muchas otras, quiero plasmar en éstas líneas las costumbres de nuestros pueblos, aquellos que vieron nacer a nuestros antepasados y que gracias a ellos hoy día podemos explicar a nuestros hijos y nietos todo aquello que antaño vivían, lo bueno, y lo malo.

descarga (2)

Siempre en mi corazón Huertapelayo.

Escrito por:
Marta Embid
embidmarta@gmail.com
Compartir

Pablo López es Graphic Design & Social Media y WordPress Senior en ClickOnline360 . Técnico en transporte sanitario, Máster en marketing digital y estudiante de egiptología ha realizado trabajos para los escritores y editoriales más importantes del país. Director, presentador, editor de sonido y diseñador web es el creador e impulsor del programa.

Dejar respuesta

Deje su comentario
Por favor, ponga su nombre aquí