Hoy es un día importante para nuestros vecinos los portugueses, pero también debería de serlo para todos en general. Hace 40 años, el pueblo luso se encontraba dominado por la dictadura salazista que tenía el control del país desde 1926 y era conocida como El Estado Novo.

Durante los inicios de la década de los años 70, las rencillas en el poder, los espionajes de estado, el fallecimiento de António de Olieveira Salazar (Creador del Estado Novo y presidente hasta su muerte) dejaban al mando de la nación a Marcelo Caetano,

Caetano a pesar de haber sido destituido por el propio Salazar en 1968 de sus funciones de estad, y de que él mismo dijera que jamás volvería a la política, tomaría el control de la nación con una ideología continuísta a la del anterior mandatario. En ese momento, Mozambique y Angola, colonias portuguesas, iniciaron una revuelta que dejaría completamente descolocado al régimen salazista y lo obligaban a tener gran parte de las fuerzas armadas en el Imperio colonial portugés. Algo que el resto de estados europeos no veían con buenos ojos, ya que el resto de potencias estaban abandonando paulatinamente el continente africano.

Esta guerra de pacificación colonial, (así es como la llamó el régimen) junto con la precariedad que el país sufría en ese momento en todos los ámbitos, hambruna y pobreza, hacía que la rotura entre estado y pueblo fuese más evidente que nunca.

La clara fractura interna en las altas esferas del ejercito y en el régimen, llevaron a la creación secreta del MFA (Movimento das Forças Armadas) una organización ilegal constituida dentro del ejercito por oficiales de bajo rango y que fue fundamental para que la revolución fuese un éxito. En 1973 la MFA tiene tantos seguidores dentro del ejercito que trae de cabeza a los servicios secretos portugueses que empiezan a sentir que tarde o temprano todo ese movimiento tendrá más peso del que ellos pudiesen controlar. En el año siguiente, 1974, la MFA realiza un intento de golpe de estado que resulta fallido y ello da pie a que Caetano lance una campaña feroz de espionaje contra el grupo. El resultado es un gran número de detenciones y deportaciones que merman bastante al la MFA

Lo jefes restantes de este ataque de Caetano, se reúnen en secreto y finalmente dictaminan que se debe de dar un nuevo golpe de estado, por lo que deben ampliar su círculo de contactos y acelerar los planes que habían realizado para llevar a cabo la revuelta si querían obtener un resultado positivo en su golpe y además evitar una guerra civil.

En la madrugada del 24 al 25 de abril, en la radio empezaron a sonar músicas por aquel entonces prohibidas por el régimen. Eran señales para que las fuerzas de la MFA fuesen tomando posiciones estratégicas, ya planificadas con anterioridad, para realizar el golpe. Además de que también significaba un símbolo de cambio para todo aquel que las estuviese escuchando en ese momento.

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Poco a poco estos posicionamiento y la casi nula cooperatividad de las fuerzas armadas con el régimen dictatorial, hizo que todo él cayese por sí solo unas horas después de iniciar la revuelta. Fuera de la capital, Lisboa, la calma era tal que casi nadie era consciente de lo que estaba ocurriendo. Así que cuando apenas los primeros rayos de sol aparecían por el horizonte, el conocido como, Estado Novo, era ya historia del pasado.

Pronto las noticias llegaron a las casas de los portugueses que empezaron a salir y tomar las calles, a pesar de que los dirigentes de la MFA habían ordenado que nadie saliese por las posibles represalias de las fuerzas del régimen. Sin embargo, poco a poco, la población se fue mezclando con los soldados sublevados en una fuerza común. Absolutamente todas las fuerzas armadas, terrestres, marítimas y aéreas se unieron al movimiento de la MFA.

Mientras tanto en Lisboa, unos soldados pidieron claveles a una florista que en aquel momento vendía en la calle, algo que hicieron como gesto de no agresión hacia el pueblo. Estos soldados introdujeron los claveles en sus armas, de ese modo, las personas podrían entender que aquellos soldados no querían disparar sus armas y mucho menos en contra del pueblo, de ahí tomaría el nombre de la “Revolución de los claveles“.

Caetano en vista de que era inevitable salvar al régimen, solicitó capitular ante un militar de alto rango para evitar que el poder cayese en manos del pueblo. A pesar de las discrepancias, la MFA aceptó y fue el general Antonio Spinola el que se convertiría entonces en el nuevo mandatario del país. Poco después toda la cúpula del gobierno caído fue mandada al exilio en Brasil.

A pesar de que fue una de las revoluciones más pacíficas que se ha conocido hasta la fecha, cuatro personas perdieron la vida después de que el gobierno de Caetano ya hubiese caído. En un intento absurdo y vano de mantener vivo el régimen, la policía política, PIDE, decidió abrir fuego contra los manifestantes. Lógicamente esto no serviría de nada y la MFA tomaría rápidamente el control de la policía y los medios públicos dónde anunciarían su inminente victoria dando por finalizada la revolución del día 25 de abril de 1974 y dejando para la historia un apasionante pasaje que sería recordado por todos.

Lo que ocurrió después ya es otra historia que explicaremos más adelante….

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Pablo López es Graphic Design & Social Media y WordPress Senior en ClickOnline360 . Técnico en transporte sanitario, Máster en marketing digital y estudiante de egiptología ha realizado trabajos para los escritores y editoriales más importantes del país. Director, presentador, editor de sonido y diseñador web es el creador e impulsor del programa.

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