Hay momentos en la vida donde pareciera que el mundo está conspirando contra nosotros, y otros donde nos sale todo bien. Somos humanos y tenemos días buenos, y también unos no muy bueno. A veces nos sentimos con fuerzas para cargar ese gran peso a la que la “mujer actual” está sometida, y otras veces donde solo queremos tirar la toalla. Todos los días estamos expuestas a todo tipo de cosas que insinúan cómo ser súper profesionales, súper amigas, súper novias. Todo debe ser color de rosas pero la realidad es otra.

¿Quién no ha pasado por un gran estrés al tratar de conseguir el éxito? Sí, para lograrlo se necesita trabajo, pero tratar de cumplir lo que nos dice la sociedad nos ha llevado a desarrollar una enfermedad conocida como distimia, que si bien no es nueva, está siendo relacionada con las mujeres y los hombres jóvenes.

El Trastorno Distímico es una forma leve, pero crónica de depresión. Si bien el cuadro sintomático de la distimia puede ser menos intenso que el de la depresión, esta puede afectar seriamente la vida de una persona.

¿Qué es la Distimia?

La distimia o trastorno distímico (del griego “humor perturbado”), es un trastorno afectivo crónico que se caracteriza por la baja autoestima y la aparición de un estado de ánimo melancólico, triste y apesumbrado.

Las personas que se ven afectadas por este trastorno suelen continuar con su rutina durante mucho tiempo sin recibir ningún tipo de tratamiento o asistencia. Presentan ciertos síntomas característicos, pero no hay nada en su conducta o actitudes que haga notar que esa persona tiene una dificultad psicológica. Las formas de tratamiento de este trastorno tienen una tasa bastante alta de eficacia.

¿Quién tiene Distimia?

De la misma manera que otros desórdenes de tipo emocional, suele haber mayor tasa de distimia entre las mujeres, siendo estas el doble de afectadas.  Este trastorno afecta cerca del 1,5{7f2702aae60bbfadb61675a72ee2caf715da4526dfbda7d914a2035a99786de2} de los adultos mayores de edad.

Es de mucha importancia no confundir un evento de tristeza o episodio depresivo con la distimia. Todas las personas puede sentirse triste bajo cualquier suceso que así lo provoque, y eso no sugiere ninguna anomalía. Para un diagnóstico de distimia, una persona debe presentar un estado de ánimo deprimido durante al menos dos años (un año en los niños y adolescentes), junto con por lo menos otros dos síntomas de depresión.

¿Cómo se manifiesta? ¿Qué síntomas produce la Distimia?

Los síntomas más usuales en los pacientes afectados son la melancolía y la tristeza. Generalmente, consideran casi imposible encontrar la felicidad y la satisfacción en su rutina diaria. Presentan, además, baja autoconfianza y no son capaces de tomar decisiones.

El cansancio y la baja actividad también suelen ser signos de distimia. Frecuentemente, los patrones del sueño y la alimentación están alterados. En cuanto al descanso, los afectados por distimia pueden sufrir insomnio, o bien dormir más horas de las recomendadas. En relación a la nutrición, a veces presentan episodios de ingesta desmesurada, o bien una falta notoria de hambre.

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La concentración y la memoria se ven afectadas. Es usual que los afectados empiecen a aislarse socialmente poco a poco, problema que a la larga puede acarrear incapacidad social, y hasta fobia social.

¿Cuáles son sus causas?

Aunque la causa exacta de la distimia no se conoce, ciertos factores parecen aumentar el riesgo de desarrollar o desencadenar distimia, incluyendo:

  • Tener parientes biológicos con depresión o distimia.
  • Acontecimientos vitales estresantes.
  • En los adultos, ser mujer.

Existe cierta controversia en este punto. Algunas investigaciones indican a que se hereda en gran parte, y por otro lado, otros estudios apuntan a causas ambientales: aislamiento social, reveses puntuales de la vida y situaciones de estrés prolongadas.

Pero la mayoría de los afectados por la distimia tienen algo en común, y es que el 75{7f2702aae60bbfadb61675a72ee2caf715da4526dfbda7d914a2035a99786de2} de los que la padecen también sufren de alguna otra problemática crónica, como una dolencia física, drogadicción, u otro desorden psiquiátrico. El personal médico suele tener dificultades en establecer qué problema es anterior, ya que los tempos de inicio son frecuentemente dispersos.

¿Cuál es el tratamiento para la Distimia?

Los procedimientos disponibles para tratar la distimia requieren de un trabajo intensivo con el paciente con el fin de identificar las causas subyacentes. Existen dos formas de tratamiento que han resultado ser las más eficaces hasta ahora: la terapia cognitivo-conductual y la psicoterapia.

Por otro lado, los fármacos también pueden ayudar mucho a los afectados por este trastorno.

Por sobre todo, conversar con el paciente sobre sus inquietudes suele ayudar mucho a éste, y tiende a despejar sentimientos y pensamientos como la culpa o algún otro que esté afectando. El tratamiento psicológico también persigue que la persona pueda lograr controlar sus emociones.

Adicionalmente, la terapia grupal también es una forma de ayudar a reestimular la autoestima perdida y a mejorar las habilidades sociales.

¿En qué se diferencia la Distimia de la Depresión?

La vida de una persona que sufre de distimia suele ser rutinaria y normal no obstante de su trastorno. Al contrario, la persona depresiva no tiene la capacidad de mantener esa rutina, por lo que la diferencia más marcada es el grado de incapacitación que el sujeto presenta.

  • La distimia no hace que el sujeto pierda el interés. Además, también pueden experimentar placer.
  • El trastorno distímico no ocasiona agitación, ni tampoco lentitud motora.
  • No son normales los pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio.
  • Se debe realizar un diagnóstico correcto por parte del psicólogo o psiquiatra especializado en este tipo de trastornos. Es frecuente que los cuadros distímicos deriven en depresión si no son tratados adecuadamente.
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Edith Gómez
Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

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