Qué día tan triste y de infausto recuerdo. Era de noche, recuerdo que estaba esperando que empezase uno de mis programas favoritos en la radio que nos acompañaba durante las horas nocturnas cuando una voz, desgarrada, anunciaba la marcha de uno de los más grandes del mundo del misterio. Juan Antonio Cebrián nos había dejado huérfanos a todos. 

Durante 5 minutos, la emisora Onda Cero entonaba su ya conocida melodía pero, con un estilo diferente que hacía presagiar la peor de las tragedias. Se nos informaba que un infarto traicionero había arrebatado la vida a un ilustre entre los más grandes, desgarrando el alma de tantos y tantos seguidores y oyentes.

Que tristeza más grande y absoluta sentimos en aquel momento, pues Cebrián, era uno de los nuestros, un amigo desconocido en las ondas, una voz que siempre nos envalentonaba con su ya mítico “Fuerza y Honor

No tuve el placer de conocerle, pero si su magna obra, La Rosa de los Vientos, un programa de culto radiofónico donde el misterio y la historia se contaban de una forma diferente, sus libros, densos en contenido y sin embargo tan cercanos como él parecía por su forma de contarlos.

Pero sobretodo y por encima de todo, sus añorados pasajes de la historia, donde sin guión y solo con la sabiduría de un titán de los medios nos contaba la vida de alguien que había resultado importante en la historia.

Qué llanto más grande saber que ya han pasado diez años desde que nos dejaste a todos con la pena en el alma sin poder disfrutar de tí un poco más.

Qué egoístas somos pensando en tí, Juan Antonio Cebrián, como uno de los nuestros.

Era una persona tan grande que su propia competencia por aquel entonces, Milenio 3, paró maquinas, dejó todo lo que estaba haciendo y le rindió un sentido homenaje que muchos de los oyentes de ambos espacios agradecimos como agua de mayo.

No tengo palabras para describir la pena que un oyente fiel de La Rosa de los Vientos, como lo era por aquel entonces, sintió en el momento de su último latido y cómo absolutamente todos lloramos la marcha del que sería el último gran maestro.

Por suerte las nuevas tecnologías nos permiten recordar todo aquel inmenso legado y disfrutar de la voz de Juan Antonio Cebrián como si aún estuviese con nosotros.

Además su historia no terminó hace 10 años, pues la asociación que lleva su nombre y muchos actos posteriores conmemorativos, como el premio Juan Antonio Cebrián de Divulgación Histórica que nuestro querido Luis Silva luce con orgullo en su libro de alquimia, nos permiten recordar como se merece la figura de nuestro comandante radiofónico.

Yo crecí con él, sentí pasión por la historia gracias a él y me enamoré de personajes que ni siquiera sabía que existían por su elocuencia locutando en la radio, sin guión, solos él y el micrófono.

Qué descorazonador ver que, aunque suenas cada día en mis altavoces, nunca podré conseguir nuevo material porque ya no estás con nosotros, pero que alegría saber que aquello que un día lanzaste al universo de las ondas, fue registrado y podemos disfrutar de él como si cada noche fuese nuestro Turno de Oficio y nos guiases con una enorme Rosa de los Vientos.

Gracias Cebrián, te echamos profundamente de menos.

juan antonio cebrian

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Pablo López es Graphic Design & Social Media y WordPress Senior en ClickOnline360 . Técnico en transporte sanitario, Máster en marketing digital y estudiante de egiptología ha realizado trabajos para los escritores y editoriales más importantes del país. Director, presentador, editor de sonido y diseñador web es el creador e impulsor del programa.

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