En busca de la Atlántida

1En busca de La Atlántida, del Mito a la realidad

Sin duda el llamado mito de la Atlántida es uno de los más conocidos y que más interesan a personas de cualquier índole. Su fuerza reside en la idea de pensar en que existió una vez una civilización, con unas cotas de conocimiento a cualquier nivel, que su existencia haría tambalear  los cimientos de la historia que conocemos.

Y es que el ser humano siempre se pregunta: ¿Quiénes somos? , ¿De dónde venimos? ¿Tiene algún sentido la vida? Quizás el mito de la Atlántida acercaría algunas respuestas que tanto ansía el ser humano.

Tal y como el título indica , en cierto modo , la Atlántida, o mejor dicho su idea de civilización avanzada y enigmática que desapareció de la noche a la mañana, existió personificadas en civilizaciones como la Minoica o la de Tartessos.

Dos civilizaciones tan fascinantes, sorprendentes y enigmáticas  que algunos expertos afirman que  en esos lugares se encontraba la Atlántida descrita por Platón.

Gracias a la Arqueología , comenzamos a tener alguna idea de estas increíbles civilizaciones , es por ello que más allá de las teorías más o menos disparatadas que también comentaremos, vale la pena viajar en busca de la Atlántida para descubrir dos civilizaciones tan reales como la minoica y Tartessos.

Atrás
Compartir
CristobalMartinez

Cristóbal Martínez es profesor licenciado en Historia y Máster en educación. Actualmente trabaja como profesor titulado del Institut Obert de Catalunya. Encargado de la sección “Más allá de la historia”, una sección de gran éxito dónde se adentra en los secretos de algunos momentos históricos. En la actualidad se encuentra trabajando en su primer libro.

8 Comentarios

  1. Ante todo felicitar al autor del artículo, por haber logrado hacer un interesante resumen de la cuestión. No obstante, me gustaría hacer algunas puntualizaciones que considero importantes, y que espero los lectores sepan agradecer.

    Primero, es importante dejar claro el error tan grande que se ha extendido al confundirse las dimensiones de la gran llanura central de la isla, donde se hallaba la comarca de Atlas y la misma metrópolis circular concéntrica, con la extensión total de la isla. Se trata de un error, porque esas medidas de 3000 estadios de longitud por 2000 estadios de amplitud en su centro (que arroja una superficie de 183 750 km², partiendo de una media de 175 m para cada estadio de la época de Solón), se dan solo para la llanura de la región del rey Atlas. Pero de las dimensiones de las restantes nueve regiones, correspondientes cada una a un rey de los diez hijos de Poseidón y Kleitos, no se indica en ningún momento su tamaño; solo se dice que tenían similares o diferentes dimensiones. Por consiguiente, asumiendo que las restantes nueve regiones fueran -por poner una media- del mismo tamaño que la llanura de la región de Atlas, entonces toda la isla Atlantis tendría un tamaño de 1 837 500 km², esto significa que, aproximadamente sería, más del doble que toda Iberia. A modo de comparación: un poco más grande que el actual territorio de Libia (1 759 541 km²), y algo más pequeña que México (1 964 375 km²).

    En cuanto a la cuestión de la naturaleza de la narración, y después de casi dos décadas de estudios directos sobre las fuentes paleográficas, es decir, sobre los códices y manuscritos que asumimos son copias fidedignas de sus propios escritos, pocas dudas me caben de que Platón fue absolutamente honesto cuando sostuvo a través de Critias el Menor y del íntegro y sabio Sócrates, que se trataba de una “historia verdadera (en griego: alêthinon logon) y no un mito inventado”, una historia sustentada en antiguas tradiciones orales (en griego: ek palaias akoês). En cuanto a lo que pretendía Platón, pienso que simplemente su objetivo, digamos académico, era simplemente ilustrar mediante la historia de la Atlántida, justamente un ejemplo de diálogo del tipo histórico, antropológico o más propiamente dicho arqueológico, en el sentido clásico de una narración sobre historias antiguas, que en la mentalidad griega, como vemos ya antes en Heródoto, siempre se conformaban de narraciones verdaderas o históricas propiamente dichas y tradiciones orales, leyendas y también mitos. Platón había fundado una Academia, y en la misma se podía estudiar casi todas las materias del conocimiento, no sólo filosofía o religiones comparadas como tal sino también geometría (matemática y geografía), filología o gramática, etimología, física y astronomía, por lo que es más que obvio que no podían faltar asignaturas o materias tan importantes como la historia o arqueología. Así pues, el diálogo del Critias, brevemente esbozado en la introducción del Timeo, viene a cubrir en su magna obra y vasto programa académico, el espacio de una asignatura o materia sobre Historia o Arqueología, y para ello, Platón eligió una historia conservada en el legado de su familia, por herencia de su tío-trastarabuelo Solón, quien a su vez la había traído de Sais, Egipto, por la importante razón que tal historia trataba sobre la arqueología de los mismo atenienses, pues esencialmente lo que se narra en el Critias es la historia de una gran gesta ateniense: la victoria de la primigenia Atenas micénica contra un poderoso ejército invasor proveniente de una isla que tenía su comienzo en el Atlántico, justo ante la boca misma de las Columnas de Hércules.

    Sobre la cuestión de la Atlántida y Tartessos, es importante aclarar que de ningún modo son ambas lo mismo. Y este es uno de los puntos que tengo más que claro. Pienso que Tartessos, como civilización que hunde sus raíces en el final del Bronce peninsular ibérico, en última instancia puede ser considerada una civilización heredera o descendiente de la anterior Atlántica del Calcolítico y del Bronce, que es esencialmente de la que nos habla Platón a través de los textos de Solón, según fuentes egipcias, y otros autores antiguos, incluso ajenos a Platón. Tartessos, sería una civilización heredera de la Atlántida, por la parte europea, pues por la parte africana, Maurusia o Mauretano-Líbica, debió haber otra civilización o gran ciudad igualmente heredera de Atlantis, de la cual también he hallado referencias en otras fuentes clásicas, ajenas por completo a la tradición Platónica. Para ubicar mejor al lector, cronológicamente podemos decir que la destrucción de Atlantis como imperio o gran reino-estado y emporio, según las claras pistas que nos ofrece el mismo Platón en el diálogo del Critias, debió producirse en algún momento entre el 1800 y el 1500 a. C., cuando aún reinaban en la Atenas micénica los reyes del linaje de los Cecrópidas, tal y como es indicado en el Critias 110 a-b. Justo por entonces es cuando los expertos creen que se podría empezar a hablar en propiedad de los inicios de la civilización tartésica. De ahí que para mi Tartessos sería, en todo caso, una continuación de la civilización Atlántica o Atlante que después fue bastante influenciada, principalmente por la presencia de pueblos semitas como los fenicios y púnicos, pero también por otros del mundo griego en los tiempos del Tartessos clásico.

    En la primitiva ciudad de Jaén, en Marroquíes Bajos, se encuentran restos arqueológicos de unas construcciones circulares concéntricas con canales de agua intermedios, de unos 4000 años de antigüedad. La relación con el patrón urbanístico descrito para la metrópolis de Atlantis es innegable, de ahí que justamente fui el primero en percatarse de ello hace ya unos quince años. En aquél entonces la prensa se hizo eco de mi identificación de la ciudad circular concéntrica de Marroquíes Bajos en Jaén, con sus canales acuáticos alternados con fosos o anillos de tierra y el típico patrón urbanístico y arquitectónico descrito por Platón para la metrópolis de Atlantis. La semejanza esta fuera de toda duda y va más allá de una mera casualidad, tal como otros investigadores han empezado a defender después de mis escritos como, por ejemplo, el escritor y sonoterapeuta jienense Luis Lucena Canales, quien cree sería la misma Atlantis y el historiador y escritor, también jienense, Juan Eslava Galán, quien acepta en su libro, “España Insólita y Misteriosa”, mi descubrimiento en este sentido, y no solo acepta esta posibilidad o hipótesis descubierta por mi, sino que además va mucho más allá y considera que ¡podría ser una prueba que demostraría la existencia misma de la Atlántida! lo que evidencia un mayor grado de temeridad que el tan atribuido a mi persona por algunos pseudo-escépticos de turno, porque ni siquiera yo mismo -que soy el autor intelectual de estas hipótesis y descubrimientos- me he atrevido jamás a tanto. Lo máximo que he defendido es la posibilidad de que la ciudad circular concéntrica de tipo Atlante de Marroquíes Bajos pueda ser considerada como una de las tantas ciudades del imperio o reino de la Atlántida, en este caso, en el interior de la gran llanura del área continental ibérica. En fin, eso es lo que ahora nos trasmite Eslava Galán, y todo ello sin mencionarme; descuido este que respecto a mis estudios y descubrimientos relacionados con la Atlántida y Tartessos (salvo honrosas excepciones) parece haberse convertido en una constante entre la mayoría de los investigadores, tanto amateurs como titulados y académicos.

    Muchos creen que no existen evidencias o pruebas indiciarias suficientes a favor de la existencia de la Atlántida, personalmente creo que se han hallado suficientes pruebas indiciaras, cuando menos. Yo mismo he presentado mis propios descubrimientos en este sentido. La cuestión es que no basta con hallarlas, hay que conseguir algo que es mucho más difícil como es convencer a la comunidad científica internacional (o al menos la nacional) de que lo que has descubierto o identificado puede ser adscrito o interpretado como una evidencia física, ya sea arqueológica o sismológica que sustenta la veracidad histórica de la narración sobre la Atlántida. En el verano del 2003, por ejemplo, reporté ante la UNESCO, mediante un informe arqueológico preliminar, algunos de nuestros hallazgos y localizaciones de evidencias arqueológicas subacuáticas que fueron analizadas y ratificadas como tales por varios de los más destacados expertos a nivel internacional en arqueología subacuática o submarina como los doctores Cemal Pulak y George F. Bass. Si bien no pudieron determinar a qué civilización pertenecían, sí que expresaron su conformidad con nosotros en que no son meras rocas naturales o formaciones geológicas sino auténticos sillares construidos artificialmente por el hombre, algunos de ellos incluso llevan en su centro una especie de gran Tau o abertura en forma de T ¿Acaso inicial de Tartessos? Puede que sí, o puede que sólo sea una mera casualidad y que tales aberturas cumplieran simplemente otra función como por ejemplo, para ser sujetadas con cuerdas, y que estos grandes sillares fueran usados como especies de áncoras de piedra, pero aún así, seguirían siendo anclas de piedras muy atípicas y no conocidas hasta la fecha. También hallamos claros monolitos en forma de columnas y menhires y restos de posibles muros de edificación, objetos de cobre, y grandes ruedas monolíticas. Todo ello en profundidades que oscilan los -17 metros y los -40 metros, lo que descarta cualquier asentamiento romano ni de la Edad del Hierro. Habría que pensar en algo anterior, como mínimo a finales de la Edad del Bronce. Y lo no menos interesante es que tales evidencias submarinas han sido halladas en varios puntos cercanos a las costas de Cádiz y Huelva, o sea, en la misma área donde, según leemos en el Timeo y el Critias, tenía su inicio la Atlántida, delante de la boca de las Columnas de Hércules. También hemos reunido evidencias claras de varios eventos catastróficos que combinaron terremotos y tsunamis y que sucedieron en distintas fechas que encajan con el margen de tiempo que hemos establecido, a través de las fuentes escritas, para el fin de Atlantis o de su metrópolis. Y también hemos hallado no pocas evidencias muy significativas como la representación del símbolo de la metrópolis de Atlantis, a través de un motivo circular concéntrico con canal central, que hallamos muy distribuido en cerámicas desde el Calcolítico hasta finales de la Edad del Bronce y principios del Hierro por casi toda Iberia, y no sólo en cerámicas, también en el Arte Rupestre y estelas funerarias. El caso más espectacular, ha sido el descubrimiento reciente que hice de lo que considero una escena de la Atlántida representada en roca, al aire libre, en un lugar del territorio de influencia de Tartessos, no muy lejos de Cancho Roano, y donde vemos no sólo la ciudad de Atlantis con sus anillos concéntricos y barcos entrando en ella, y otros acercándose a la misma, sino también caballos y toros, los dos animales más emblemáticos y tributos del dios de los Atlantes, Poseidón. Todo ello fue representado aprovechándose formas y grietas naturales que fueron retocadas a conciencia, para terminar formando un rústico pero fácilmente reconocible mapa donde se puede ver Iberia, el estrecho de Gibraltar, la parte de Marruecos, y justo delante del estrecho, la gran isla Atlántida con la ciudad concéntrica de cara al estrecho. Tal mural puede ser datado alrededor del 1300 a. C. a juzgar por algunos de los tipos de barcos con akroterión en forma de ánade, idénticos a los barcos de los “Pueblos del Mar”. Es imposible resumir en este espacio el cúmulo de evidencias arqueológicas, epigráficas y paleográficas que hemos logrado reunir hasta la fecha que soportan con bastante rigor la teoría de que la Atlántida que Platón y otros autores nos refieren no es un mero mito sin fundamento histórico alguno. Recomiendo al lector mi reciente libro epítome sobre estos descubrimientos y teorías, el cual ya se puede adquirir a través de Amazon.com y otras de las más importantes librerías a nivel internacional.

    Luz de la Costa me preguntaba en una entrevista: “Podemos comprender que desde los altos estamentos de la “Historia Oficial” solo admitan conclusiones basadas en la arqueología o en documentos contrastados. Pero también es cierto que ante algunas evidencias, no han dudado en “apropiarse” de sus tesis e investigaciones. ¿Por qué ese empeño “oficial” en no reconocer los méritos de su trabajo?”

    A lo que respondí que, lamentablemente aún no tengo una respuesta certera sobre esta discriminación. Sólo sé, y perdonadme lo grotesco de la comparación, que me he llegado a sentir tratado exactamente igual que una “profesional del amor”, al que muchos hipócritas utilizan porque la necesitan, pero a la que siempre reniegan y evitan a toda costa ni siquiera mencionar. Y soy así de crudo, porque en los últimos diez años de mi vida he sido plagiado y vilmente utilizado y engañado por “respetables” profesores, doctores y científicos, y algún conocido político, escritor de la Atlántida y Tartessos también, quienes no han tenido reparo alguno en aprovecharse de no pocas de mis aportaciones y descubrimientos filológicos, paleográficos y arqueológicos, y en algunos casos hasta directamente contactarme como fuente de información para confeccionar un guión de un importante documental que sería producido y emitido por National Geographic, y después de prometérseme hasta un co-protagonismo en el mismo y obtener toda la información posible, hasta inédita, sencillamente pasaron de mi por completo sin mencionarme siquiera ni en la más pequeña de las letras en los créditos finales del documental, y lo más triste del asunto, es que tal uso y abuso de mi persona, y tal traición, fue orquestada por quienes en principio más debían haberme apoyado y permitir que yo saliera en ese documental, un par de profesores de una importante universidad andaluza que, obviamente, sí salieron en el mismo documental, y, encima, para mayor humillación aún, tratando de localizar algunos de mis descubrimientos como si fueran estos frutos de sus propios descubrimientos originales. El caso es que por dejarme fuera de una manera tan vil y mezquina de tan importante documental sobre la Atlántida y Tartessos de National Geographic, terminaron haciendo el gran ridículo internacional, al no dar con las mismas evidencias que sólo yo podía haber mostrado dónde se hallaban exactamente y el conductor, el gran profesor norteamericano que fue quien me contactó y prometió el oro y el moro, llega a cometer errores muy graves, especialmente cuando coloca en Cancho Roano, como la principal prueba de la teoría que deja para el final, como “plato fuerte” una estela funeraria de los llamados “guerreros tartésicos” pero que no es la que se halló en este templo sino otra que fue hallada en Córdoba, Y de este grosero y gravísimo error (por no hablar de falsificación histórica) nadie, ni siquiera el director de las excavaciones de Cancho Roano, que sale en el mismo documental, ha dicho nada hasta la fecha. El Dr César Guarde la Universidad de Barcelona, indignado por tales sucesos publicó un comentario de protesta o denuncia sobre el asunto. Puede leerse en la web de AGON. Gupo de Estudios Filosóficos: https://agonfilosofia.es/index.php?option=com_content&view=article&id=36:ngs&catid=13

    En los dos tomos del Epítome de la Atlántida Histórico-Científica que he publicado entre 2012 y 2013 (https://goo.gl/iNjGUB), de manera muy resumida, el lector podrá hallar casi medio centenar de nuevas evidencias, entre epigráficas, paleográficas y lexicográficas, y arqueológicas. El lector podrá ver (la mayoría seguro que por primera vez) mapas antiguos y medievales donde se aprecia una isla de considerable tamaño situada justo delante de la boca atlántica de Gibraltar, ocupando el espacio entre Iberia y Marruecos, tal y como describe Platón, entre otros. Y dentro de estas nuevas evidencias o aportaciones originales de mis investigaciones el lector hallará incluso cómo he podido seguir el rastro de la historia de la Atlántida y hasta de Tartessos misma, a través de las fuentes primarias egipcias. Estoy seguro quedará sorprendido cuando vea como ya los propios egipcios, al menos desde las Dinastía XII y desde los tiempos de los Hicsos y durante todo el Nuevo Imperio, representaron a la original isla que dio origen a la historia y también leyenda, obviamente, de la Atlántida, representada en mapas y planos, justamente delante de lo que seria Iberia y Marruecos, en el Atlántico, en el remoto occidente de los egipcios, y frente a la tierra del dios Schu, el dios que como Atlas, es el que soporta el cielo, tal y como demostré hace ya más de diez años. A propósito, donde estarían las costas de Cádiz y Huelva, a veces aparece el revelador texto: “cuna o lugar de nacimiento de los Dioses o del Dios del Cielo (un posible epíteto para el mismo Schu o Atlas)”. De cara a estas, la gran Isla con un canal central, un puerto y uno o más barcos junto a lagunas o marismas y textos donde leemos claramente: “aguas de la inundación”. En fin, que invito al lector a descubrir por si mismo todas estas inquietantes evidencias y pruebas indiciarias sobre nuestro glorioso pasado histórico y legendario.

    Un cordial saludo para tod@s,
    Georgeos Díaz-Montexano
    https://www.AtlantidaHistorica.com

    • Hola Señor Georgeos Diaz-Montexano,
      Soy Cristóbal Martínez y como miembro del equipo Los Misterios Nos miran y en responsable del artículo, quería agradecerle su felicitación, pero sobretodo agradecerle la gran aportación realizada que sin duda nos enriquece a todos, más allá de que podamos estar de acuerdo o no sobre cada punto que desarrolla.
      Por ello le emplazo a que siga en contacto con el programa y nos aporte sus conocimientos en alguna futura edición del mismo en la que tratemos el tema..

      Un cordial saludo de parte de todo el equipo.

    • Le he modificado el comentario para que saliese correcto el enlace a sus libros y eliminado los dos posteriores, espero que no le moleste. Libros que además resultan muy interesantes.
      Muchas gracias!

      Un cordial saludo.

  2. Estimado Sr. Martínez: Agradezco que haya permitido el comentario, a pesar de ser tan extenso, y también las modificaciones que ha creído pertinente hacer, que no han alterado el mensaje, que es lo importante. Así que no se preocupe, que no me ha molestado en lo absoluto, sino todo lo contrario. Solo quería puntualizar, que esta respuesta está más acorde al ‘statu quo’ de mis investigaciones cuando terminé la redacción de los dos tomos del Epítome de la Atlántida Histórico-Científica hacia el año 2010, resultado de investigaciones que comenzaron a princpios de los noventa, tal como puede acreditarse en publicaciones de aquellas fechas y hasta en una entrevista radial en el programa deMiguel Blanco en el año 1992. Pero posterior al 2010 he descubierto muchas evidencias y pruebas indiciarias muy importantes que me han permitido modificar algunos pocos aspectos de tales conclusiones, como por ejemplo, cuando digo que: “la destrucción de Atlantis como imperio o gran reino-estado y emporio, según las claras pistas que nos ofrece el mismo Platón en el diálogo del Critias, debió producirse en algún momento entre el 1800 y el 1500 a. C.”, debo matizar que sería la destrucción final o última, es decir, del último resto que pudiera quedar de la capital circular concéntrica, quizá en una pequeña isla, pues según muchas importantes pruebas que pude descubrir y compilar posterior al 2010, desde cartográficas (mapas antiguos egipcios, y otros de tradición cartaginesa o púnica, pruebas científicas sísmico-tsunámicas, geológicas, y arqueológicas, entre otras), la destrucción más grande o principal, debió suceder entre el 2700 y el 2300, o como muy reciente, hacia el 1800 A.C., pero no antes, ni después, a juzgar por todas las pruebas sísmico-tsunámicas que han permitido contabilizar todos los grandes megatusnamis que sucedieron en la región del Atlántico cercano a Iberia y Marruecos antes de la Edad del Bronce. Todo ello se resume de la mejor manera posible en el último libro que publiqué sobre mis investigaciones acerca de la Atlántida Histórico-Científica, y que es un compendio del mismo epítome, o sea, como un resumen o un epítome del epítome anterior de dos tomos, pero en un solo libro. En este compendio, resumo los puntos más significativos y también añado muchas de las nuevas evidencias y pruebas indiciarias que han permitido modificar algunos puntos anteriores y actualizar la teorías y las diversas hipótesis manejadas años antes. Os dejo varios links al libro:

    Versión Ebook Kindel de Amazon: myBook.to/atlantisubicacionyantiguedadebook
    Versión Impresa B/N: myBook.to/ATLANTIDAUbicacionyAntiguedadPapel

    Y también me gustaría añadir que el mapa rupestre de época tartessia donde se puede observar una isla delante de lo que sería Iberia y Marruecos con una ciudad circular concéntrica con canales y barcos, que no podría ser otra que la misma metrópolis de Atlantis, ya no es el más antiguo, recientemente descubrí otro posible mapa de Iberia, Marruecos, el Estrecho de Gibraltar y de nuevo la gran isla delante de Iberia y el estrecho, que no podría ser otra que la misma Atlántida, con barcos que salen de la misma para colonizar Iberia, por el nortte y por el sur, pasando el estrecho, y también entrando en Marruecos, o sea, Libia. Os dejo esta noticia en el Diario IDEAL.ES (https://blogs.ideal.es/atlantida/2014/11/25/el-mapa-mas-antiguo-de-la-historia/) donde veréis algo resumido el asunto y enlaces a mi reciente libro sobre el origen occidental, entre Iberia y sur de Francia, de la escritura, ya desde tiempos paleolíticos.

    Espero que os resulte de interés…

    Un cordial saludo para tod@s,
    Georgeos Díaz-Montexano
    https://www.AtlantidaHistorica.com

  3. Qué ridículo esmerarse tanto en contradecir algo que ya es un hecho. La atlántida sí existe. Ya hubo hallazgos e investigaciones hace décadas. Es más, la pirámide principal que es un condensador de energía está justo debajo del triángulo de las bermudas lo cual explica los sucesos ocurridos allí. Hay tanta información y tantas pruebas que no me gasto en escribir. Solo con esmerarse en buscar, cualquiera puede encontrarlo. Pero claro, a la ciencia y al mundo, no le conviene profundizar ni hacer público este hallazgo porque desafía la historia tal como la conocemos, y las universidades del mundo siguen apegadas a sus teorías favoritas. La ignorancia es la enfermedad padecida por la mayoría de la humanidad que esperemos pronto se disuelva, mientras tanto, cualquiera que busque el conocimiento lo encontrará porque a pesar de las conspiraciones de los gobiernos, está al alcance de quienes están dispuestos a abrir los ojos y ayudar a dar un paso hacia adelante a la humanidad, y en el conocimiento de nuestros verdaderos orígenes.
    PD: yo fui una atlante así como tantos otros humanos encarnados actualmente y tengo recuerdos de mis vidas allí.

  4. Los científicos, Paul Weinzweig y Pauline Zalitzki, hicieron el hallazgo hace décadas y más personas independientemente. El único problema ahora es que nadie es capaz de financiar una profunda investigación al fondo del mar ahora que cambiaría la historia de la humanidad sin embargo todo está allí intacto

Dejar respuesta

Deje su comentario
Por favor, ponga su nombre aquí