Década de los 70,  se produce una de las mayores oleadas OVNI en España,  las noticias sobre supuestas naves y visitantes fueron  protagonistas en prensa, radio y televisión. La comunidad  catalana no fue una excepción.

“Para mí lo que vi no era del planeta Tierra”.

Oix, Girona, corría el mes de Julio del año 1972, el día era despejado, cuando alrededor de las 17 horas de la tarde, Jorge García Figueres caminaba junto a dos de sus hermanas, despreocupado, jugando…, su madre los había enviado a comprar leche, llevando la olla a cuestas. Ya de regreso y a medio camino, cuando ya habían recorrido unos diez minutos de travesía entre la vaquería y el pequeño pueblo, que hoy día no supera los 80 habitantes, sintieron un gran estruendo, no pudieron más que mirar hacia arriba y entonces lo vieron. Un artefacto con forma triangular de dimensiones desproporcionadas que  casi debía cubrir el pueblo por completo, no lo oyeron llegar y el ruido que emitía según Jorge era similar al de un propulsor.

“Era como si aquello se hubiese puesto en marcha para que nosotros lo oyéramos”

Pequeña población de OIx

 En esos instantes quedaron  paralizados por el miedo y en estado de shock. Por encima de las cabezas de tres niños y a una  altura  aproximada de un bloque de siete pisos. Un OVNI de grandes dimensiones aproximadamente de 30 metros de largo por otros 30 de ancho y  forma triangular, estaba suspendido en el aire ante ellos sin moverse.

Cuando Jorge pudo reaccionar cogió en brazos a su hermana pequeña  saliendo despavoridos  a esconderse detrás de unos arbustos, ya que en esos momentos pensó que podrían correr peligro, sintiéndose en el deber de cuidar de sus hermanas. De vez en cuando asomaba la cabeza para ver si aquello seguía allí, y así era, a escasa altura de ellos, desde su escondrijo pudo observar la nave desde otra perspectiva,  ya no solo podía observar la parte de abajo, sino que además el costado y  entonces adivinó que estaba provista de una hilera de ventanas.

“Las dimensiones que puede tener un avión de pasajeros a comparación con aquella  nave parecía un juguete”

De ésta no bajó nadie, pero aquello permaneció suspendido en el aire sin hacer ningún tipo de movimiento…solo aquel ruido que no cesaba. Permanecieron escondidos alrededor de 15 o 20 minutos. Después volvió a asomarse de nuevo, al hacerlo la nave  triangular de color gris metalizado con luces de colores, blancas y azules fijas, había desaparecido, tal y como había venido, sin hacer ruido alguno.

En la zona no había tendidos eléctricos, hace 40 años en algunas zonas rurales todavía no había llegado la electricidad, como únicos testigos de lo ocurrido, los tres pequeños indefensos, los campos, prados y  aquel interminable camino de regreso a casa. Salieron como alma que lleva el diablo, llegando aterrorizados a casa, dejando la olla llena de leche en el lugar. Al llegar a la vivienda estival, contaron lo sucedido a su madre, pero  ésta no les creyó y además se llevaron una gran reprimenda por no traer el encargo. Al día siguiente sus hermanos mayores fueron a preguntar por los alrededores y a las gentes del pueblo sobre lo acontecido el día anterior a sus hermanos menores, pero nadie había visto ni oído nada. Jorge y sus hermanas tardaron semanas en volver  a pasar por el mismo lugar, pero el incidente no volvió a repetirse. Jamás pudo olvidar lo sucedido, pero éste año más que nunca lo recuerda, ya que se cumplen 40 años desde el avistamiento.

Buscando información en la población de Oix

Para él está claro, el vio un OVNI  y con rotundidad afirma, qué con lo que se topó aquella tarde de Julio no era de este planeta, añadiendo, sin  menospreciar, que los aviones y tecnología de aquella época no estaba tan avanzada en nuestro país para tener aparatos de aquel tipo y dimensiones.

No puedo concluir sin antes preguntar qué sucedió en la vida del protagonista de ésta historia los consiguientes días al hecho, saber si acudieron a algún facultativo o cualquier tipo de especialista, si tanto él como sus hermanas a raíz del suceso pudieron experimentar cambios en sus vidas que afectaran principalmente a su salud,… no acudieron a nadie, y no se les preguntó jamás por el incidente. Pero si afirma, que poco tiempo después empezó a tener sueños repetitivos, noche tras noche:

“Me veía en una sala blanca, junto a mis hermanas, estábamos tumbados como en unas mesas metálicas, con unas luces muy fuertes no podía distinguir mucho, pero veía pasar gente, que no podía ver con claridad.”

Pude acompañar a Jorge hasta la pequeña población Catalana, donde hace cuarenta años tuvo ante sus ojos al extraño artefacto.  Hoy día poco ha cambiado el pueblo, no ha crecido demasiado, en casas ni en habitantes. La lechería ha desaparecido, pero  veo a Jorge mirar al horizonte… y noto como algo se ha removido en su interior. Largos silencios, pena y sentimientos encontrados.  Falta  de respuestas a lo que sucedió aquella tarde de verano.

El lugar invita a que la imaginación se dispare, envuelto por aquellas montañas volcánicas, llena de verde, envolviéndolo todo de un halo de misterio indiscutible, haciéndolo el escenario perfecto para este tipo de fenómenos. Cabe mencionar que a escasos 60 kilómetros de Oix se encuentra la base Militar de San Clemente. ¿Estaban realizando pruebas y experimentos los militares con aviones, por aquellas fechas?

Pongámonos también en el hipotético caso de que lo que vio Jorge en aquella época, no fuese un ovni y pudiera tratarse de ¿tecnología inversa? Según cuentan USA hizo un buen uso de la investigación de naves extraterrestres, usando ésta tecnología inversa.  Desconocidos artefactos que caen en manos de algunos gobiernos, ocultándolos  e intentando  reproducir los exactamente. En el año 1952 empezó a experimentarse con extraños elementos  probablemente provenientes de Roswell Nuevo México.

Pero fuera lo que fuese, Jorge, vio algo, sintió el terror y el pánico en aquellos prados quedando impregnado  en su memoria hasta nuestros días.

AQUÍ PODÉIS ESCUCHAR EN LA SEGUNDA PARTE DEL PROGRAMA EL TESTIMONIO Y COMO HABLAMOS DEL CASO:

La pequeña población de OIx

 

Escrito por:
Marta Embid
embidmarta@gmail.com

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