En primer lugar , quiero que sepas que soy introvertido patológico y que hago este texto a modo de terapia propia y de ayuda a otras personas que sienten ese interior y no saben expresarlo en palabras. También quiero que sepas que me baso especialmente en mi propia experiencia de vida personal y lo poco que he estudiado sobre ello.

Dice la RAE en su primera afección que introvertido “Es la persona que tiende a encerrarse en sí mismo y tiene dificultades para manifestar espontáneamente sus sentimientos y pensamientos.”

Me gustaría explicar, a modo de terapia propia, qué significa y cómo es ser un introvertido patológico.

Pero me gustaría hacerlo desde un prima comprensible sobretodo para aquellas personas que no lo son y no entienden aquello que ocurre en el interior de una persona introvertida.

Lo primero que hay que dejar claro es que ser introvertido no es ser ni un enfermo, ni tener nada “diferente” ni “especial”. Es algo que viene escrito en nuestro interior, no sé si programado desde nuestro nacimiento o curtido de algún modo por las vivencias y la propia vida que cincela con los años esta forma de ser y se convierte en más o menos pronunciada.

Es decir es un rasgo claro de personalidad muy diferente al de la timidez, puesto que éste último implica un cierto miedo o temor a los demás, en cambio el introvertido no sufre esta sensación, sino una necesidad de no salir el cascarón.

Una persona tímida puede ser perfectamente sociable una vez la confianza ha superado ese miedo, mientras que un introvertido permanecerá en ese estado latente en el que en cualquier momento puede encerrarse en su onírico mundo.

Los introvertidos evitamos a toda costa la masificación, los eventos sociales o grupales que sobretodo cuenten con personas que no conocemos o de las que no tenemos un grado de confianza total y absoluta. Incluso, aunque tengamos esa confianza absoluta en ellos, puede que en nuestro interior nos veamos incapaces de abrir el caparazón y permitir el paso.

Algunos rasgos claros sobre qué padecemos los introvertidos patológicos es el de ser incapaz de conversar sobre temas triviales. Esto no quiere decir en absoluto que seamos más inteligentes, nada de eso, sin embargo si hablamos, por ejemplo, de fútbol trataremos de explicar o entender las tácticas, técnicas y demás historias que se escondan detrás de un resultado tratando de llegar a cotas metafísicas que, lógicamente, el fútbol no tiene. No nos centraremos únicamente en el resultado o en si tal o cual equipo es mejor, eso en realidad, para nosotros, carece de importancia.

Ser introvertido se resume de una forma muy sencilla, tener un mundo interior profundo y complejo que resulta, en ocasiones, dificil de explicar, y eso hace que aún te conviertas en más “cerrado”.

A los introvertidos, por norma, nos incomoda profundamente ser el centro de atención. Esto hace que muchas personas lleguen a creer que tenemos la conocida como “falsa modestia” que puede resultar molesta para los demás.

Casi todo el mundo, normalmente, tiene un cierto ego de mayor o menor medida a la hora de reconocer el trabajo o sus propias capacidades. Sin embargo el introvertido se desentiende de ese ego y muestra su trabajo o capacidad sin la intención de ser reconocida, sino más bien, todo lo contrario. En muchas ocasiones estos trabajos o capacidades los hace por los demás sin esperar nada a cambio e incluso le puede llegar a ser molesto el reconocimiento o agradecimiento. Esto es algo que me pasa personalmente a mi, y es extraño que afloren esas sensaciones, pero os lo cuento tal y como ocurre en mi interior.

Es por ese motivo que muchas veces he editado y eliminado partes del programa Los Misterios nos miran en los que mis compañeros, con toda la buena intención del mundo, explican mis trabajos y méritos, ya que me incomoda profundamente que se den a conocer. 

Uno de los problemas más comunes que vivimos los introvertidos patológicos es en el ámbito familiar y de amistad.

No somos la mejor compañía en la mayoría de ocasiones. Así de rotundo, así de directo, así de cruel. Pero es lo cierto. En nuestro interior, y de forma involuntaria, aparece un armazón enorme que hace que intentemos por todos los medios, no estar, no existir y sobretodo no molestar. Es algo que sale desde lo más profundo nuestro.

En las reuniones haremos por no participar en las conversaciones aunque seamos auténticos expertos del tema, y las pocas veces que lo hagamos, empezaremos a creer que no generan ningún interés o que estamos siendo demasiado “pedantes” con nuestras explicaciones y zanjaremos el asunto con la mayor brevedad posible.

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Un introvertido patológico no te contará, casi nunca, lo que piensa ni lo que siente realmente. Es quizá el peor de los rasgos que podemos tener, puesto que las personas cercanas, las que de verdad se preocupan por ti, sufren profundamente este punto.

Nunca explicamos la amalgama de historias y sentimientos que rondan en las autopistas de emociones que tenemos dentro. Y eso hace que los demás sean incapaces de taladrar las paredes de nuestra coraza haciéndoles sentir, en muchas ocasiones, la lógica desazón del no saber por dónde ir. Y no lo hacemos porque queramos verles así, lo hacemos por que no sabemos hacerlo de otra manera. No encontramos las palabras necesarias para expresarlo.

Algo que sorprende mucho a los que me rodean es la desafección por el teléfono. Es muy probable que si me llaman con números desconocidos, ignore por completo la llamada, e incluso si me llaman números conocidos, es muy probable que también lo haga o viva un conflicto interior sobre si contestar o no. Algo tan banal como tener que llamar a clientes en mi trabajo, o tener que contestar las llamadas de la oficina entrantes, puede suponer auténticas “crisis” de nervios. Es extraño, pero es así tal y como lo cuento. (Aprovecho para mandar un saludo a mis compañeros de ClickOnline360 por si se están enterando ahora de esto XD)

Otra cosa, un poco al hilo de lo anterior, es la capacidad que tenemos de darle vueltas y vueltas a cualquier absurdidez. Si vamos a comprar el pan, o tenemos que interactuar con cualquiera que vaya a ofrecer un servicio, habremos estudiado, analizado, reestudiado, reanalaizado cada una de las palabras que le vamos a decir hasta el punto que cuando nos toque comunicarnos con el interlocutor, diremos nuestro texto de corrido como si de un actor de cine se tratase, y si la conversación se tuerce o cambia nuestros planes iniciales, nuestro castillo de naipes se derrumbará y haremos todo lo posible por cerrar esa conversación cuanto antes y abandonar el lugar con una extraña sensación de derrota y falta de control.

Introvertido patológicoSin duda, una de las sensaciones y sentimientos que más entenderán aquellos introvertidos, y menos los demás, es el de la soledad. El introvertido tiene la capacidad innata de estar sólo completamente rodeado de gente. ¿Y eso cómo se explica?, pues no se puede explicar, simplemente se siente, se vive. Un introvertido tiene esa capacidad de abstracción, pero lo que hay que dejar claro es que es completamente involuntaria. En la mayoría de ocasiones se da este sentimiento cuando actúa otro de los comentados anteriormente como medida de defensa.

Ser introvertido tiene una gran desventaja (Si lo explicado hasta el momento o no supone un problema ya lo dejamos a cargo del lector), pero una desventaja clara es que los introvertidos son mucho más propensos a sufrir enfermedades del tipo psicológico como depresiones severas o TOC (Transtorno Obsesivo Compulsivo), entre otras. Por lo que tener un control de sí mismo, sus sensaciones y saber discernir si aquello que pasea por nuestro interior es psicosomático es fundamental para no caer en una de éstas enfermedades. 

Por supuesto, no todo es malo en un introvertido, tenemos una serie de “capacidades” que pueden ser realmente muy beneficiosas.

La capacidad de atención, la persistencia, la pasión pos las cosas que les interesan, nuestra extraordinaria capacidad de abstracción y concentración y sorprendentemente una capacidad de liderazgo poco acorde a lo que he explicado hasta ahora.

Éste último punto, aunque sorprende, lo he vivido en multitud de ocasiones y es algo que nunca he sabido explicar. Quizá las capacidades anteriores hacen que los demás vean a personas como nosotros seguridad y fuerza a la hora de llevar adelante los proyectos a liderar, y puedo asegurar que nada más lejos de la realidad.

Espero que este pequeño texto haya servido para conocer un poco más a un introvertido, porque si algo tengo claro, a pesar de lo escrito hasta ahora y lo que me ha costado hacerlo, es que un introvertido, jamás, te dirá que es introvertido.

Para terminar, quiero enlazar este artículo de la página Pijama Surf que, sin duda, terminará por ayudarte a conocernos un poco mejor.

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Pablo López es Graphic Design & Social Media y WordPress Senior en ClickOnline360 . Técnico en transporte sanitario, Máster en marketing digital y estudiante de egiptología ha realizado trabajos para los escritores y editoriales más importantes del país. Director, presentador, editor de sonido y diseñador web es el creador e impulsor del programa.

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