En pleno siglo XXI, creo sinceramente que pocas personas saben que aún a día de hoy se practica la búsqueda de la conocida como piedra filosofal, más allá de lo que el cine y los libros la han puesto de moda últimamente. Cuando hace unos meses nos planteamos la posibilidad de hablar sobre la filosofía y práctica que se esconden tras la Alquimia, jamás imagine que me encontraría cara a cara con un verdadero alquimista que mostraría, no sólo sus conocimientos, sino su espacio y mundo más privado; su laboratorio.

Un lugar al que muy pocos han tenido acceso y del que os voy a relatar mi experiencia personal.

Supongo que todos ya conocéis de quien hablo, Luis Silva, nuestro amigo, compañero del programa, escritor, abogado, pero, sobretodo, un auténtico y verdadero alquimista. Un incansable buscador de la verdad como pocas personas he conocido a lo largo de mi vida.

Muchas personas somos las que nos imaginamos a los alquimistas vestidos con túnicas largas hasta los pies, encerrados en sus laboratorios, e incluso con unas largas y blancas barbas acompañados siempre de una imagen un tanto desaliñada.

Pero, nada más lejos de la realidad, ya que tras esa imagen arquetípica, tenemos a una persona normal, humilde, con un trabajo público y con una gran cercanía. Una persona que tiene como pasión la investigación y así lo transmite en todos sus libros y trabajos realizados.

Gracias a esa cercanía hemos tenido una oportunidad única de visitar su lugar más preciado, un verdadero laboratorio alquímico construido expresamente para tal fin. Un sagrado templo de la filosofía y la armonía con aquello que aún no conocemos. Una auténtica oda a lo desconocido.

A nuestra llegada, nos dice Luis que tengamos mucho cuidado a la hora de bajar, pues se encuentra situado en un pequeño sótano con una entrada dónde sólo puede acceder una persona.

Con mis más de 140 kilos de peso y mi 1,90 de altura, bajar por aquella escalera pequeña y entrar por aquel agujero en el suelo, fue toda una odisea para mi, pero finalmente pude bajar y observar con los ojos y la inocencia de un niño el interior de aquel lugar.

Una vez dentro, nos sorprende ver la cantidad de aparatos que allí tiene funcionando, todos y cada uno de ellos con un sentido real de búsqueda de algún tipo de reacción química.

Por supuesto controladas todas ellas por él mismo que es un experto en la materia. Lo primero que más nos llama la atención es, sin duda alguna, el horno de luz fría, pues es un pequeño conducto creado en una de las paredes para obtener de manera “artificial” la fría luz de la Luna a través de la luz solar, lo que hace darme cuenta de la importancia real que tantos investigadores, ya no sólo alquímicos, han dado siempre a lo largo de la historia a nuestro satélite y su luz de luna llena.

Continuamos descubriendo cada rincón de ese pequeño habitáculo sorprendidos ante la gran cantidad de conocimientos y saber que se esconden en aquel pequeño subterráneo de apenas unos pocos metros cuadrados.

Libros, figuras, símbolos, dibujos y una gran cantidad de objetos relacionados de algún modo con el mundo alquímico y que, para Luis, tienen un gran significado sentimental.

Incluso, en una estantería podemos encontrar toda la colección de revistas “Mundo Desconocido” realizadas por el desaparecido Andreas Faber-Kaiser entre algunos de los nombres importantes de dicha publicación.

Llegamos a una de las construcciones más impresionantes que, sin duda, marcarían nuestra visita por el lugar, el destilador. La típica construcción de laboratorio pero a una escala mayor dónde se trabaja con la química.

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Sin duda lo que rápidamente nos viene a la mente a todos cuando lo vemos situado allí, es la de aquellos magos y alquimistas del medievo jugando con los vasos de cristal moldeados sólo para la ocasión.

A pesar de que se trata de una construcción moderna, guarda en su interior todo el espíritu de antaño y añejo que nunca pensábamos que podríamos encontrar en el lugar.

Continuamos la visita, y algo que a mi me llamó poderosamente la atención, fue una pequeña trampilla situada en el fondo del lugar que aún se adentraba más en el subsuelo, después de pedir permiso a Luis para abrirla y poder observar en su interior, nos encontramos ante una grata sorpresa, pues allí tenía una enorme cantidad de botellas, en su mayoría de cristal, que contenían algo que ninguno de los presentes hubiésemos imaginado, el conocido como Rocío de la mañana.

Litros de ese “agua” que encontramos en las plantas y tantos lugares en las primeras horas del amanecer, pero que es tan difícil siquiera de palpar.

Y no sólo eso, por lo visto eran “Rocíos” de diferentes tipos y con diferentes maneras de obtención, algo que a mi personalmente me sorprendería, pues supongo que como muchos pensábamos, este líquido era nada más que agua de las mañanas sin ningún secreto más, pero para un alquimista no es así. Luís nos comenta que se trabaja de diferentes maneras y que cada uno de estos rocíos es muy diferente y valioso, sin duda una grata sorpresa.

La visita continuó un buen rato más y en ella pudimos observar aparatos modernos como un “Calienta Biberones” realizando otro tipo de funciones más “alquímicas” como el intento de transmutación de algunos metales, algo que, como es de sobras conocido, es otro de los pasos que sigue un alquimista en la búsqueda de la piedra filosofal y que también nos causó gran sorpresa, sobretodo con algunas de las muestras que allí pudimos contemplar.

No me quiero extender más, pues podría continuar expresando y explicando todo aquello que pude ver y sentir al visitar aquel lugar, pero creo que con lo explicado hasta el momento, y con las imágenes que acompañan al texto, además del programa tanto en audio y en vídeo que podréis encontrar al final del artículo, todos ustedes pueden hacerse ya a la idea de que es lo que se esconde en ese pequeño subterráneo, como he dicho ya antes, lleno de conocimiento y sabiduría y que de algún modo nos transporta en el tiempo a aquellos inicios de la consciencia alquímica que tanto nos gustan a día de hoy.

Sólo me queda agradecer de manera total y absolutamente sincera a Luis Silva por abrirnos las puertas a un lugar tan emblemático y por dejarnos conocerlo más a él como persona y como alquimista, pues es alguien que devuelve la esperanza en las personas, algo que en estos tiempos que corren es muy importante para poder continuar. Y como siempre digo en los programas, ¡¡Ponga un Luis Silva en su vida!!.
Gracias Luis, eres muy grande.

En el siguiente enlace podéis encontrar más información al respecto del libro escrito por Luis Silva “Alquimia, tras la piedra filosofal” que le supuso ganar el II premio Juan Antonio Cebrián de divulgación histórica.

Si queréis conocer más sobre la Alquimia, os dejo dos enlaces, uno en audio y el otro en vídeo, para que podáis observar la sabiduría que nuestro querido Luis tiene y la magia con la que lo expresa.

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AUDIO DEL PROGRAMA:

VIDEOPROGRAMA

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Pablo López es Graphic Design & Social Media y WordPress Senior en ClickOnline360 . Técnico en transporte sanitario, Máster en marketing digital y estudiante de egiptología ha realizado trabajos para los escritores y editoriales más importantes del país. Director, presentador, editor de sonido y diseñador web es el creador e impulsor del programa.

1 Comentario

  1. Hola muy interesante la visita al laboratorio del alquimista, me gustaría contactar a Luis Silva no se si a través de ustedes sea posible. Soy mexicana y estoy planeando ir a España y me encantaria visitar el laboratorio del Sr. Silva y conocerlo.

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