Ansiedad, un fallo del lenguaje

Se dice que el dolor y el amor, son fallos del lenguaje, porque aunque entendemos su intensidad y su existencia, somos incapaces de comunicar con palabras el sentimiento en sí. Con la ansiedad, el estrés y el miedo, sucede exactamente igual. Los que la padecemos somos incapaces de explicar qué es lo que ocurre en nuestro interior. Como se sufre y cómo se lucha contra algo invisible. Y en este artículo voy a tratar de hablar sobre ello, con mis propias experiencias como Síndrome de Asperger.

“La ansiedad no agota las angustias del mañana, solo agota la fuerza del hoy.”

Bernardo Stamateas

¿Qué es la ansiedad? ¿Cómo explicar la ansiedad? 

Cabe destacar algo importante, nuestra ansiedad, la que sufrimos los pacientes con síndrome de Asperger, o similares, no es igual a la que sufren los demás, por un solo motivo, la nuestra en la mayoría de ocasiones es irracional y bloqueante.

Imagina que mañana tienes un examen, uno de esos que va a determinar tu futuro. O piensa que tienes una reunión en tu trabajo que dependen enormes factores de riesgo de ella. ¿Sientes esa ansiedad, esos nervios, ese estrés, ese miedo? Bien, ahora imagina eso, cada día de tu vida, por las cosas más absurdas y cotidianas, como sacar a los perros a pasear, tener que contestar el teléfono, o simplemente escuchar hablar en la calle cuando vas a salir.

Ahora suma eso a que no estés haciendo nada, tengas un día maravilloso y de repente, tu cerebro dispare todo eso sin explicación aparente. A mí me pasó, hace poco, yendo a buscar a mi pareja al tren con el coche. Mientras esperaba, sin nada que hacer, con un fin de semana por delante, sin obligaciones más allá de las habituales, me atacó la ansiedad de tal manera, que me temblaban las manos sin control. Esa sensación es terrible, y como he dicho en la intro, inefable. No hay forma de hablar sobre ello.

“El dolor en el presente se experimenta como ofensa. El dolor en el pasado se recuerda como enojo. El dolor en el futuro se percibe como ansiedad.”

DEEPAK CHOPRA

Lo que para unos es algo normal, para nosotros es excepcional

Tal cual. Como comenté en un video anterior, salir para mí es algo excepcional, ya que el Asperger tiene cierto grado de agorafobia en mi caso. 

Por eso cuando nos salimos de la rutina diaria, como ir a comprar solos, o simplemente ir a tomar un café, es una proeza extraordinaria, ya que es algo para lo que me he tenido que estar mentalizado durante horas, pensando exactamente dónde iré, a qué hora, dónde aparcar, cuando habrá menos gente, y a qué hora volveré.

Así es como salgo de la rutina, planificando otra.

Y no es algo que haga por que no quiera improvisar algo, es porque simplemente no sé hacerlo. No necesitas horas para tener todas esas cavilaciones en la cabeza antes de un plan improvisado, simplemente cuando algo se hace de forma inesperada, todos esos pensamientos se apelotonan de igual forma en mi cabeza, pero reduciendo los tiempos a segundos y creando un caos, que se ha de resolver de la forma que sea.

“Estoy bloqueado. No puedo escribir porque no puedo respirar.”

JOAQUIN PHOENIX – Abe

Viajes en transporte público

El transporte público es uno de los mayores traumas, al menos para mí. Puesto que supone compartir con un gran número indeterminado de desconocidos un trayecto y siempre, por mi tamaño y peso, no suelo pasar inadvertido.

Por otro lado siempre procuro viajar sobre raíles, es decir, tren, metro, tranvía. Nunca utilizo otro transporte público que no sean estos. Y si lo tengo que utilizar será siempre acompañado, rara vez lo utilizo por mi cuenta. 

Durante unos años tuve que ir prácticamente cada día a Barcelona o cada semana y el nivel de estrés fue tal, que gracias a eso, me acabé sacando el carnet de conducir, con 37 años, y dejando de lado para siempre el propio tren, que, dicho sea de paso no pago por ser familiar de ferroviario, pero hoy por hoy prefiero mil veces viajar en coche. La forma en la que yo conseguía desconectar en el tren, unas 5 horas de viaje diarios, era leyendo en digital y con auriculares. 

Mi primer gran ataque de ansiedad, fue en transporte público

Sobre el año 2004 volvía de Barcelona de pasar una noche de guardia, y a la mitad de camino, un chico que iba delante de mí, a dos asientos, se puso a gritar muy agresivo. Normalmente no suelo, o solía, tener problemas de ansiedad por estas situaciones ya que trabajaba en las ambulancias y me era relativamente sencillo controlarme.

Sin embargo ese día fue distinto, algo en mi interior hizo clic y todo cambió.

El chico solo gritaba, iba bastante drogado, pero ni siquiera se había levantado del asiento. Mientras yo empecé a sentir un terror interior que nunca antes me había ocurrido. No tenía miedo por mi, ni por mi integridad física, ni siquiera por la de los demás, simplemente tenía pánico a nada, y no sabía como actuar, así que al final me bajé del tren

Fui incapaz de volver a tomar otro tren y acabé llamando a mi compañero de ambulancia para que me viniese a buscar a la estación. No sabía que ese día en mi mente cambiarían muchas cosas, pero esto os lo contaré en otros artículos sobre mi pasado con más detalle.

“El que teme sufrir, ya sufre el temor”

Proverbio Chino

Nos creemos superiores al resto: Hablamos de forma pedante

Uno de los principales problemas en nuestra comunicación con el mundo es que parecemos soberbios y pedantes. Sin embargo, en la mayoría de ocasiones, la intención no es esa, sino la de hablar con rapidez y ocupando el menor tiempo posible

Como indicaba en el anterior vídeo, nuestra intención ante una reunión o interacción social es la de no existir, no estar, no aparecer. Sin embargo hay algo que nos puede superar, y es escuchar a alguien explicar algo de forma errónea y nosotros saber con certeza que se está equivocando. 

Por principio no participaremos en dicha conversación, al menos no de forma visible, porque de forma interna estaremos dando  todas las respuestas del mundo a la persona en cuestión. Sin embargo, nuestro TOC, puede hacer que por un momento queramos participar, y como os comentaba al inicio, lo haremos ocupando el menor tiempo posible, por eso daremos los datos justos y necesarios para justificar nuestra respuesta. 

Aquí es donde puede entrar el tono y forma pedante, pues somos acaparadores de una gran cantidad de datos, la mayoría inútiles, en nuestra cabeza, y cuando los soltamos, lo hacemos como si saber todo esto fuese normal y pareciera que no saberlo sea de personas poco cultas. Insisto, en la mayoría de ocasiones no pensamos eso, sino que queremos que nuestra participación en dicho debate sea lo mínimo posible

El otro problema es que no discutiremos, nunca, con nadie. Y si al soltar esta información, nos la rebaten, utilizaremos la técnica del dar la razón y zanjar el tema, para evitar ser más partícipes.

Si bien es cierto que también tenemos el defecto de que creer que somos superiores a la media, porque nuestro síndrome nos hace especiales, únicos, y con una inteligencia que en muchas ocasiones creemos superior al resto.

Pero nada más lejos de la realidad.

Es correcto que somos capaces de almacenar una gran cantidad de información, la mayoría inútil, pero yo cambiaría todos y cada uno de mis conocimientos por no tener miedo ni ansiedad, por lo que aunque sí me considero a veces “superior” cuando realmente lo pienso, me doy cuenta de que no lo soy. Como nadie lo es de otro. Y además es cuando entonces suele aparecer el bajón de pensar que no solo no soy superior, sino que estoy varios escalones por debajo del resto.

“Escribir es una forma de terapia. A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana.”

Graham Greene

Tics, movimientos y balanceo

Es habitual que cuando estemos en pleno proceso de ansiedad, realicemos los típicos movimientos de pierna, mano, o balanceo, como medida de dar salida a los nervios que tenemos en nuestro interior. 

Yo personalmente utilizo siempre el traqueteo de las piernas, ya que suele ser más disimulado y habitual y me funciona como desgaste de estrés. Sin embargo se pueden observar otros síntomas que van desde el cerrar los puños, hacer movimientos de dedos, el típico balanceo adelante o atrás o incluso apretar los dientes con mucha fuerza. Este último es algo que realizo también de forma habitual.

En estos casos, y a mi modo de ver, es recomendable que si no hay un daño de por medio, nos dejéis realizar esta acción un poco a nuestro ritmo, ya que como digo, es un mecanismo de defensa propio para intentar paliar los síntomas asociados al estrés que causa la ansiedad.

También es una manera, inconsciente, pero eficaz, de explicar a los demás que en ese momento estamos pasando por una crisis de pánico pero que no lo vamos a contar, al menos en mi caso, y que es un momento que mejor no discutir, no hablar de cosas hirientes o sacar temas espinosos que puedan llevar a empeorar dicha situación.

“Todo ser humano civilizado, por alto que sea su desarrolló consciente, sigue siendo un hombre arcaico en los niveles más profundos de su psique.”

Carl Gustav Jung

EXTRA 

Medicación, psiquiatras y psicólogos.

La ansiedad, se puede combatir, con técnicas, con terapia y con mediación. Teniendo en cuenta, eso sí, que nada hará que desaparezca por completo. Sin embargo hay tratamientos que nos puede ayudar de formas muy diversas e incluso ayudarnos a tener una vida bastante normal. 

Es muy importante seguir las pautas que indican los médicos especialistas y sobre todo no tener miedo a ir a un psicólogo o psiquiatra pensando en aquello del qué dirán. No importa en absoluto lo que digan, nada ni nadie está por encima de ti y tu propia salud, y no tiene absolutamente nada de malo visitar a estos especialistas. 

Yo era reticente, ayudado por la sociedad y sus perjuicios, hasta que no pude más y tomé la decisión, hace unos años, de ir y seguir sus terapias y consejos, y me han ayudado bastante. Hoy día tomo una medicación diaria que, aunque no me hace perder el miedo y la ansiedad, ayuda a combatirlo de forma muy efectiva y estoy realmente contento con eso. 

Tratad de encontrar un hobby o algo que os permita hacer ese clic que frene, en cierta manera, los ataques de pánico y ansiedad, e insisto, id al especialista, no lo dudéis ni un segundo. 

“Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana.”

CARL GUSTAV JUNG

 

DESPEDIDA

Espero que este artículo, os haya gustado, os haya servidor bien para ver a alguien como vosotros reflejado, bien como ayuda a comprender a alguien que padece como nosotros.

En cualquier caso, si deseas saber más, conocer más sobre cómo vivo el síndrome de Asperger y otros datos interesantes, al menos para mí, dímelo en comentarios y así sabré si interesa o no lo que os cuento. 

Hace unos años, os hablaba en este artículo sobre cómo es «Ser introvertido«, antes de saber que aquello tenía un nombre, Síndrome de Asperger. Es interesante ver como reflejaba en aquel momento lo que sentía y como lo expresaba en este humilde sitio web. Os invito a que lo leáis y comentéis vuestras impresiones.

Reflexiones de una mente distraída. 

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Pablo López
Webmaster & Especialista en SEO, Máster en Marketing Digital. Me apasiona la historia, el arte, la ciencia y la tecnología, es por eso que un día decidí estudiar egiptología y he tenido la suerte de trabajar para escritores de renombre y editoriales importantes ayudando a su difusión y trabajo. También he dirigido durante varios años el programa de radio Los Misterios nos miran y el programa de visitas Proyecto Misterio. Actualmente colaboro en Sol Invictus, un programa de radio humano y diferente.

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