En estos tiempos, en los que la escasez de agua, y las sequías son más preocupantes, una forma de colaborar con la mejora del medio ambiente es reutilizar el agua de lluvia, un pequeño gesto apto para todo el mundo y que supone un beneficio ecológico y también económico.

Al agua de lluvia se le puede dar múltiples usos domésticos y así ayudar a minimizar el gasto de agua corriente y, por tanto, a preservar las reservas acuíferas.

Perfecto para regar las plantas

Para comenzar te diremos que si riegas las plantas con agua de grifo seguro que a menudo tienes que añadir abono para darles un aporte de nutrientes. Eso se debe a que el agua sanitaria de consumo pasa por tratamientos que suprimen la presencia de los nutrientes necesarios para las plantas.

Si utilizas el agua de lluvia para regar, además de evitar que las plantas y la tierra absorban productos como la cal y el flúor contenido en el agua sanitaria, ayudas a su nutrición. El agua que procede de los tejados arrastra las partículas que se depositan en ellos y se nutre de forma natural.

Mejora la hidratación de la piel

Pasados los primeros minutos de una tormenta, una vez que ya se han limpiado y depurado las partículas contaminantes del aire, el agua que cae de la atmósfera es un agua completamente pura con una baja concentración de sales, y está libre de cloro y otros componentes químicos, lo que la hace ideal para limpiar e hidratar la piel, mejor que el agua del grifo, que hace que nuestra piel esté más seca.

También hay que contar con que, la caída de las gotas de lluvia sobre la piel, nos provoca un pequeño masaje que estimula la circulación y ayuda a limpiar los poros y las impurezas. El ambiente húmedo que se genera los días de lluvia aporta gran hidratación a la piel y evitará la sequedad que provocan los días de frío y viento o los días de calor extremo.

Ayuda a regular la temperatura ambiente

Aunque nos parezca que los días de tormenta son grises y fríos, el agua ayuda a regular y estabilizar la temperatura, durante las temporadas frías, los días de lluvia, suele aumentar la temperatura ambiente y es algo más suave que en días despejados con temperaturas bajo cero. Al igual que durante verano, las tormentas que se dan de gran fuerza, ayudan siempre a reducir o bajar ese típico bochorno de temperaturas secas y refrescar el suelo y con ello la temperatura ambiente.

TAMBIÉN PUEDES LEER  8 maneras de ganar dinero mientras duermes

En situaciones se puede beber

El agua de lluvia está libre de cal y otros minerales, al ser recogida antes de llegar al suelo y filtrarse por las escorrentías naturales del sistema hidrográfico, no arrastra minerales, por ello el agua de lluvia suele ser potable. Si queremos almacenar y utilizar el agua de lluvia, hemos de tener en cuenta que tras un largo periodo de sequía, no se aconseja recoger las primeras horas de lluvia, ya que esta agua puede contener partículas contaminantes que estaban suspendidas en la atmósfera.

Es buena para cuidar el cabello

Puede parecer molesto, pero pasear bajo la lluvia sin paraguas, provoca que nuestro pelo se moje con agua de elevada calidad, ello ayuda a eliminar sustancias tóxicas que a lo largo del día van quedando en nuestro cabello,  y además hace que este crezca más fuerte y suave.

Si recogemos en algún recipiente el agua de lluvia, podemos aprovechar para lavar nuestro pelo con ella, al ser un agua limpia, permitirá que los productos que usamos para lavarlo hagan más espuma y además el pelo queda mucho más liso.

Actualmente, muchas edificaciones incluyen un sistema subterráneo de recogida de agua, pero, para quienes no lo tengan, se pueden crear sus propias reservas. Las soluciones son muy fáciles: basta con colocar un cubo o un bidón debajo de una canaleta, en el balcón o en el jardín y ya tenemos agua reciclada.

Como podemos ver, la temporada de lluvias no es tan perjudicial como se piensa, pues gracias a que en esta temporada se abastece agua a todo el mundo, los seres vivos subsistimos aún.

La Naturaleza nunca deja de sorprendernos.

Compartir
Edith Gómez

Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

Dejar respuesta

Deje su comentario
Por favor, ponga su nombre aquí